Después de estudiar con Kristian Steenstrup en Dinamarca, vi que tenía la posibilidad de seguir aprendiendo con otros profesores. Así llegué a Basilea, a la Musik-Akademie, para estudiar con Klaus Schuhwerk.
Si Kristian me enseñó a entender la ciencia detrás de la trompeta, Klaus me enseñó algo igual de importante: la importancia de estar presente cuando practico.
Estar presente en cada ejercicio
La forma de trabajar de Klaus, al menos conmigo, se basaba en pasar por cuatro fases: ritmo, entonación, fraseo y sonido (yo lo llamo REFS por las siglas en castellano, aunque él nunca le puso nombre). La idea es concentrar toda la atención en un aspecto fundamental a la vez: primero aseguras el ritmo, luego la entonación, después el fraseo, y finalmente el sonido.
El paso más importante, y lo que me hizo cambiar el chip en mi caso, fue el fraseo. Allí había que recitar lo que ibas a tocar. Era tratar a la música como si fueran frases… en el sentido más literal de la palabra. Era efectivo, sobre todo en darle sentido a lo que íbamos a tocar. Por eso funcionaba tan bien.
Pero lo más valioso no era el sistema en sí, sino cómo lo aplicaba. Klaus me invitava estar completamente concentrado en cada ejercicio, en cada repetición. Era todo lo contrario a estudiar en piloto automático: trataba de prestar atención a lo que estaba pasando en ese momento. Y eso, en plena época de las pantallas y el scroll infinito, es un verdadero reto.
Una vez le propuse hacer una entrevista para que explicara su visión de la docencia. Me dijo que era muy difícil generalizar, que él intentaba estar presente en cada clase para adaptarse a cada estudiante en cada momento. Y debe ser cierto, porque tiene decenas de alumnos con perfiles muy heterogéneos y resultados excelentes.
El año no salió como esperaba
Lo que no podía imaginar cuando llegué a Basilea era que un virus iba a cambiarlo todo. El COVID me pilló allí, y de repente tuve que replantearme mi carrera, al menos tal y como la había concebido hasta ese momento.
Fue un año difícil. Pero la forma de trabajar que aprendí con Klaus me ayudó precisamente en eso: cuando todo se desmorona, lo único que puedes hacer es concentrarte en lo que tienes delante. Un ejercicio. Una nota. Un momento. Un artículo de blog.
Dos formas de ver lo mismo
Si miro atrás, lo que me dieron Steenstrup y Schuhwerk son dos caras de la misma moneda. Uno me enseñó a entender por qué funcionan las cosas. El otro me enseñó a estar presente mientras las hago. Los dos, combinados, me han hecho mejor músico y mejor profesor. Aunque sigo aprendiendo cada día.



