Juanjo no estaba seguro de como avanzar con la trompeta, y la idea de ir a una escuela de música no le terminaba de convencer. Las clases online fueron la alternativa que buscaba, y lo más importante fue la confianza que fue construyendo en si mismo.
La principal preocupación de Paco tras su lesión ocular era como la presión al tocar podría afectar a su salud. Juntos, adaptamos un enfoque centrado en mejorar su respiración y eficiencia en la produccion de sonido.
Juan llevaba tiempo con la idea de aprender trompeta, pero nunca encontraba el momento para empezar. Un día descubrió mi perfil en Instagram y decidió escribirme. Después de charlar sobre como enfocamos el aprendizaje, se animó a comenzar.
Javi empezó a tocar la trompeta con 11 años, y desde entonces siempre había sido una fuente de disfrute. Pero con el tiempo, algo cambió. Las buenas sensaciones fueron desapareciendo, y tocar empezó a convertirse en una fuente de inseguridad.
Desde que Iván decidió dar el paso para empezar clases, hemos ido construyendo una rutina de estudio clara y adaptada a lo que el necesita, con ejercicios que le ayudan a avanzar de forma ordenada y efectiva.
A veces, después de años tocando, surgen desafíos inesperados. Eso es justo lo que le paso a Christian: llevaba tiempo mejorando con la trompeta, pero una ortodoncia cambió su embocadura y empezó a notar dificultades para tocar.
Roberto llevaba tiempo con ganas de aprender a tocar la trompeta, y cuando escuchó que había un chico de Valencia en Huesca con un enfoque sólido en el instrumento, decidió dar el paso y apuntarse a clases.
Guillermo llegó a mis clases siendo ya músico, orientado hacia las cuerdas y el bajo eléctrico. La trompeta siempre le había fascinado, y cuando le regalaron una, decidió aventurarse a aprenderla.
Chema llegó a mis clases por recomendación de un amigo, ya jubilado y con más tiempo para disfrutar de nuevas experiencias. Su actitud positiva y sus ganas de aprender han sido clave para su progreso.
Tras la pandemia, Jafet buscaba un profesor privado para preparar las pruebas de acceso a master. Su esfuerzo dio frutos: fue aceptado en la Universidad de Lynn. Hoy es fellow de la Orquesta Sinfónica de Virginia y artista embajador de Yamaha.
Hace décadas que Juan toca la trompeta, pero hace unos meses sintió que necesitaba un cambió en su forma de estudiar. A través de las redes, descubrió mi trabajo y decidió probar una clase.
Anselmo empezó con la trompeta como una herramienta para su trabajo en el mundo del espectáculo. Quería incorporarla en un número y durante años intentó aprender por su cuenta. Pero cada intentó acababa en frustración.
César llegó a mis clases tras buscar diferentes profesores en redes sociales. Llevaba tiempo interesado en aprender trompeta, pero le costaba encontrar un enfoque con el que se sintiera cómodo.
Amaia empezó a tocar la trompeta de niña en un pueblo de Vizcaya, donde una banda local le enseñó a leer partituras. Tras años tocando como podía, decidió buscar guía profesional. En pocos meses, su proceso dio un giro: toca con más facilidad, mejor sonido y menos esfuerzo.
Después de 25 años sin tocar, Marcos sintió que era el momento de volver a la trompeta. Siempre le había quedado la espinita, y al ver que yo ofrecía clases para adultos, se animó a retomar el instrumento.