Seguro que conoces a alguien que toca muy bien y estudia muy poco. Seguro que cuando hablas con esa gente te dice que hacer música es muy fácil y que lo único que tienes que hacer es “cantar” y todo funciona mágicamente. ¿Será que existe el talento? Pues hoy vamos a hablar de estos casos y de cómo nos afectan al resto de los mortales.

Una de mis creencias más arraigadas, y curiosamente una de las últimas que adquirí, es que el talento es sólo una forma de esfuerzo. Y no, no me refiero a que cualquier tipo de esfuerzo en abundancia te va a dar siempre buenos resultados. Me refiero a que todos tenemos el mismo potencial, que se puede desarrollar mucho más de lo que seguramente crees.

El talento es sólo una forma de esfuerzo. #ExisteTalento Clic para tuitear

Normalmente vemos estrategias para mejorar la interpretación, el control del instrumento o nuestros patrones de conducta en el escenario, para que sean lo más naturales posibles. Con todo esto y mucha repetición, podemos amoldar nuestro cerebro a estos nuevos hábitos que queremos estimular. Cuando se automatizan todos esos movimientos que hemos estudiado, somos capaces de realizarlos prestándoles cada vez menos atención, hasta que se vuelven actos reflejos. En ese momento, hemos construido el “talento” que supone esa habilidad.

Si existe el talento, ¿por qué hay gente con talento… y luego estoy yo?

Lo primero que debes saber es que esa situación, bastante incómoda si estás en la parte “sin talento”, es solucionable. Al final, tocar bien es una conjunción de pesamientos musicales (habilidades cognitivas) y movimientos automatizados y bien sincronizados (habilidades motoras). Y, aunque hay interacción entre ambas partes, en los casos de éxito las habilidades cognitivas se ven reflejadas en las habilidades motoras. En otras palabras: el talento existe cuando tu cuerpo obedece a tus pensamientos.

El talento existe cuando tu cuerpo obedece a tus pensamientos. #ExisteTalento Clic para tuitear

Para estudiar estos casos de habilidades motoras automatizadas, se empezó a hablar de esquemas. Un esquema es una abstracción de información derivada de un tipo de eventos cuando forman una norma que rige la pertenencia a un tipo concreto. Esto significa que, en una determinada situación, se toma una decisión y el cerebro guarda el resultado. Por ejemplo, al lanzar una pelota de baseball intervienen muchos factores, aunque vamos a considerar la velocidad y la posición. Cuando la participante lance la pelota, tendrá que ajustar ambos factores en función del resultado, y el cerebro recordará qué hizo cuando lo hizo mejor (estudio). Lo interesante de los esquemas es que no se trata de describirlos con palabras, sino de experimentarlos.

Igual que sucede con un nuevo idioma, aprender a tocar un instrumento de pequeño es más fácil que de adulto. Esto es debido a una propiedad del cerebro que nos facilita el aprendizaje y que se llama neuroplasticidad. Gracias a esa ventaja para aprender que tenemos a edades más tempranas, hay mucha gente que tuvo la suerte de obtener muchos esquemas a edades tempranas. Esta gente practicó, se equivocó y rectificó muchos errores en los primeros años de sus vidas, asentando esas nuevas habilidades.

Además, aquí entran en juego los hábitos, que tanto buenos como malos, suelen llevar bastante tiempo de cambiar. Entonces, esa gente con más facilidad simplemente ha aprendido la habilidad de comunicarse con el instrumento a una edad más temprana, estableciendo unos buenos hábitos. Al mismo tiempo, como todos queremos tocar bien, cada vez que tocan intentan repetir los buenos hábitos que tienen, reforzándolos todavía más.

Hablemos de hábitos

Si quieres de verdad tocar cada vez mejor, tienes que trabajar en tus hábitos. Una forma muy gráfica de entender los hábitos es verlos como lo haría un neurólogo. En neurociencia se conoce el aprendizaje motriz como el entrenamiento de caminos neuronales, para estimular la segregación de mielina alrededor de los axiones de las células. Para entenderlo, ¿te ha pasado alguna vez que quieres encender una lámpara, pero el cable estaba pelado y no hacía buen contacto? Pues tú y la bombilla de luz seríais dos neuronas; el alambre del cable, los axiones; y la goma que lo recubre, la mielina.

Por tanto, imagina el cerebro como una maraña de cables sin recubrir. Cada vez que necesitas hacer algo tienes que pasar señales eléctricas a través de un circuito concreto. Y lo sorprendente viene ahora: al repetir la misma acción, aparece la mielina, una proteína que recubrirá el circuito concreto que estés estimulando, facilitando su activación en futuras interacciones. Por eso la gente “con talento” actúa automáticamente y sin esfuerzo ante una determinada situación (musical): tienen los circuitos adecuados muy bien sellados.

Empieza ya a trabajar sellando bien tus circuitos neuronales. #ExisteTalento Clic para tuitear

¿Cómo acelerar los cambios?

Como hemos visto antes, a edades muy tempranas tenemos más facilidad para aprender porque tenemos más neuroplasticidad. Este sistema nos resulta muy útil cuando nuestro cerebro todavía no sabe casi nada, pero puede ocasionarnos series problemas para mantener las habilidades aprendidas. Imagina que tuvieras que estar constantemente aprendiendo a caminar, porque los hábitos que intentas crear no prevalecen sobre el resto de posibilidades (de la maraña de cables). Tiene sentido pensar que esa neuroplasticidad disminuya una vez se han adquirido las habilidades básicas de supervivencia, para facilitar su automatización.

Pero no te preocupes, no todo está perdido. Por el momento se cree que la habilidad de aprender nuevas habilidades nunca desaparece en el ser humano (artículo), lo único que cambia es el número de repeticiones que necesitamos hacer para sellar esas nuevas conexiones (artículo).

Por otra parte, hay formas de estudiar que favorecen la neuroplasticidad, como estudiar desde la zona de flow, practicar la atención plena (en inglés mindfulness) u orientar tu estudio hacia tus metas musicales, permitiendo a tu cerebro buscar el camino más eficiente. Además, hábitos saludables como hacer ejercicio regularmente, descansar adecuadamente y respetando los ritmos circadianos y una dieta equilibrada (y rica en omega 3) también te ayudarán a generar más mielina.

Antes de ir a estudiar…

Recuerda que el talento existe, pero solamente es el desarrollo del potencial innato de las personas. Si alguien cuestiona tu talento, mi consejo es que asientas, sonrías, y vayas a estudiar para que vea que se equivoca. Humilde pero asertivamente. Lo único que necesitas es saber qué tienes que hacer y repetirlo muchas veces. La idea de este blog es ir descubriendo herramientas desgraciadamente poco conocidas en el mundo hispano para que puedas desarrollar tu potencial musical.

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