La documentación de nuestros programas es una práctica poco común en el mundo musical académico. Esta semana, veremos algunos motivos para informarse antes de tocar una pieza en concierto. Por supuesto, toda esta información quedará resumida en las notas al programa. Además, me gustaría aprovechar este post para presentar Notar el Programa, una sección dedicada a entender compositores, conciertos y obras sinfónicas. Si quieres sugerir algún tema, no lo dudes, ¡cuéntamelo!

¿Por qué tendríamos que escribir nuestras notas al programa?

Como ya comenté en este artículo, entiendo la música como la comunicación de un mensaje. Por tanto, si queremos desarrollar nuestro potencial musical, tenemos que centrarnos en el mensaje que queremos transmitir y aprender formas efectivas de comunicarlo. Es el equilibrio entre música y técnica; entre el qué y el cómo.

Hasta este momento, hemos visto criterios bastante objetivos, que nos pueden ayudar a estudiar más tiempo sin cansarnos, mejorar nuestra concentración o nuestra motivación, entre otros. En Notar el programa, me gustaría empezar a trabajar el mensaje que queremos transmitir cuando tocamos.

Uno de los principales problemas que tenemos los músicos clásicos es el distanciamiento con los compositores. A la mayoría de jóvenes les cuesta empatizar con un señor que vivió hace 3 siglos y que llevaba peluca. Y eso en los jóvenes, imagínate en las estudiantes de música, que ni siquiera tienen casi referencias femeninas: ¿cómo van a empatizar?

Para mí, la mejor solución es conocer la parte humana de esos personajes. Estas dos ideas nos pueden servir de punto de partida:

  • La interpretación es subjetiva: dentro de la subjetividad de tu mensaje, es conveniente poder expresar con argumentos las cosas que haces. Cuando empiezas a conocer estilos, estas líneas generales de fraseo te empezarán a salir con más facilidad, porque entenderás mejor de qué trata esa música.
  • Cuantos más detalles, mejor: conocer en profundidad el contexto de una obra te ayudará a fijarte en detalles que, de lo contrario, habrían pasado desapercibidos. Pequeñas pausas, articulaciones o acentos aparentemente fuera de lugar pueden indicar alguna circunstancia o emoción que el autor intentaba esconder en su música. ¿No sería más divertido sacar todos esos detalles a relucir?

La información está escondida

Si ya lo has intentado, seguramente te habrás dado cuenta de que escribir notas al programa en viento metal no es fácil. Nuestros compositores son habitualmente poco populares, con lo que no hay mucha información disponible. En gran parte, esto se debe a que pocos compositores como Beethoven, Sibelius o Mahler; nos han dejado música escrita. Por otra parte, las pocas veces que disponemos de conciertos de trompeta (Haydn) o trompa (Mozart, Strauß), representa una diminuta parte de su obra. Esto dificulta nuestra labor de investigación, ya que encontraremos más información sobre las Sinfonías de Londres o los cuartetos de cuerda de Haydn, que de su concierto para trompeta.

¿Cómo conocer a gente desconocida?

El estudio de compositores a través de libros y documentos es una prueba más de que hay muchas formas de conocer a personas. Además, cada pieza estaría escrita en un contexto diferente, donde todos los datos no tendrán la misma importancia. Por tanto, diseñar un método estricto no tendría mucho sentido. Sin embargo, hay unos puntos clave que interesa tener en cuenta para entender lo que vamos a tocar.

1. Grandes rasgos: la vida

Uno de los grandes problemas para comprender la música de otras épocas es, precisamente, ese desfase temporal. Es muy diferente el mundo de un intérprete que lee la música en un iPad, y el de un compositor, que además es director, y dirige sus obras golpeando el suelo con un bastón. En cada época, zona y grupo social hay una serie de normas y comportamientos que se reflejan también en el arte. Por ejemplo, para los campesinos del siglo XVII, las campanas era su forma de saber la hora, mientras que hoy en día se puede asociar más a las labores religiosas.

Conocer la vida que tuvo el autor, sus éxitos y sus fracasos, te puede ayudar a entender muchas de sus decisiones… aparte de inspirarte como artista.

2. Crear empatía: el pensamiento

Una vez escuché que el pensamiento, junto con la habilidad de pinzar con los dedos pulgar e índice, son los rasgos principales que diferencian a los seres humanos del resto de animales. Y debe de ser cierto, ya que podemos generar mucha empatía con el resto de nuestra especie a través de nuestras ideas. Por si fuera poco, la mayoría de estas ideas son atemporales. Opiniones sobre justicia social, distribución de poder, estados de ánimo, autocontrol o gestión del placer pueden ser tema de debate durante muchos siglos.

Aunque no con todas, te identificarás con muchas de las opiniones de estas figuras históricas. Aprovecha ese sentimiento de complicidad para empatizar con el artista y comunicar su mensaje.

3. Buscar detalles: el contexto de la obra

Como cualquier persona, las grandes figuras musicales tenían sus circunstancias personales. Éstas les traían problemas, momentos de éxito, romances y lutos. Probablemente la sensación que tuvo Beethoven cuando se dio cuenta de que su sordera no tenía cura hubiera sido bastante similar si hubiese vivido en nuestro tiempo. Además, toda esa carga emocional queda casi siempre plasmada en la música.

Todo esto, junto con los convenios sociales que hemos visto en la vida del artista, nos puede dar pistas sobre qué detalles buscar en la obra. Con el tiempo, desarrollaremos una intuición que relaciones ciertos recursos con ciertos sentimientos.

4. Concretar: breve análisis de la pieza

Al contrario de lo que mucha gente piensa, el análisis no siempre tiene que ser ni teórico ni improductivo. En muchas clases de análisis se intenta que el alumno aplique una serie de normas a unos textos y ya está. Ese enfoque puede ser útil en un momento en el que el alumno tiene pocos recursos, pero no te llevará muy lejos.

La mejor parte del análisis es la práctica. Sirve para poner sobre el papel todo lo que has visto hasta ahora del compositor, su época, sus opiniones y sus circunstancias. Esto te ayuda a entender la obra, y a abordarla mejor.

Aparte, hay algunos truquillos que te pueden servir. Por ejemplo, si eres consciente de que estás tocando la 3ª mayor de un acorde y lo escuchas desafinado, lo más probable es que estés alto. Otro ejemplo, si estás tocando un movimiento con forma ternaria (ABA’), sabrás que gran parte del trabajo de A te servirá para A’.

Lo más importante del análisis son las conclusiones, que te sirven para estudiar mejor.

5. Inteligencia colectiva: abrir el debate

Mucha de esta información está en libros concretos que, a veces, no tenemos a nuestra disposición. He podido ir coleccionando algunos de estos libros a lo largo de los años, pero todavía me faltan muchísimos por leer. Además, un debate constructivo ayuda a clarificar conceptos y estructurar ideas. Nos ayuda a poner límites y a conocer situaciones que quizás no se nos hubieran ocurrido individualmente. Por eso, quiero dedicar una parte a escuchar vuestras sugerencias para ir viendo obras y también las opiniones al respecto.

Para acabar, ya que hablamos de la comunicación de los lectores, quería agradecer a los que me habéis escrito. Algunas veces son dudas, aunque la mayoría son mensajes de agradecimiento que me motivan a seguir con el proyecto de este blog. Muchas gracias por vuestro apoyo y, por favor, ¡seguid así!

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