Hace tiempo que reflexiono sobre la diversión en el estudio. ¿Por qué hay gente que disfruta tocando y gente que lo pasa realmente mal? Y no me refiero en público, que también, sino en el aula de estudio. Y más especialmente, ¿por qué es normalmente esa gente que se divierte la que tiene mejores resultados? Ya vimos en la entrevista a Marek Stolarczyk que su estudio se basa en la disciplina y el disfrute de tocar.

Y es que el aburrimiento es una de las peores trampas en las que podemos caer. Y en mi opinión nos perjudica de estas dos formas:

  1. Aprendes menos. Aburrirte te saca de la creativa zona de flow, al ser tus habilidades holgadamente mayores que tu desafío.
  2. Aburres al público. ¿Te has planteado alguna vez por qué vas a ver un concierto? La mayoría de la gente va porque quiere sentir emociones, porque quiere pasar un momento difícil de olvidar, con la ayuda de los artistas en escena. Si repetimos de manera aburrida todo el material que tocaremos en adelante, aprenderemos a tocarlo igual. Así que, aunque no sea por ti, hazlo por tu público: ¡pásatelo bien estudiando!

Diviértete variando

Como comentábamos en el post sobre el talento, un camino neuronal se refuerza cada vez que repetimos un hábito (artículo). Además, variar el tipo de repetición estimula la creación del nuevo hábito. En una ocasión se diseñó un juego para estudiantes de primaria donde tenían que lanzar volantes de bádminton a un pequeño círculo de velcro. Los que entrenaron desde diferentes distancia mejoraron sus marcas significativamente en relación a los que sólo entrenaron desde la misma distancia (estudio).

Parece que estudiar con variaciones nos ayuda a aprender mejor. Aunque de momento no haya una causa clara que explique este fenómeno, tiene sentido pensar que esta alternancia de modelos nos mantiene entretenidos, obligando a nuestro cerebro a no bajar la guardia. Por tanto, ¿por qué no probamos a ponernos creativos en la sala de estuido?

Ideas para variar

Aplicar estas ideas en la práctica puede ser un poco complicado, así que te propongo unas ideas para que empieces a hacer variaciones cuando estudies.

  • Ritmo. Las variaciones rítmicas son las más comunes. Simplemente aplicando patrones rítmicos a melodías existentes, se convierten en diferentes. Además, también se pueden cambiar patrones binarios por ternarios o viceversa.
  • Articulación. Puedes añadir más variedad si estudias todo legato o staccato. Pero también puedes usar combinaciones diferentes, o explorar otras articulaciones como acentos, staccatissimo, puntos o líneas.
  • Dinámicas. Prueba a tocar el mismo pasaje de forma muy fuerte y después muy piano. ¡Es muy diferente! Si te sabe a poco, puedes jugar con los reguladores o cambios dinámicos bruscos.
  • Afinación. Aunque menos común, también puedes probar a tocar en diapasones diferentes con la ayuda de un drone. Si lo consigues sin mucho esfuerzo, quizás quieras retarte a usar sistemas de afinación diferentes. Hablaremos de ellos en el futuro.
  • Fraseo. Prueba a estudiar con variaciones de carácter, es decir, tocar el mismo pasaje como si fuera dolce, molto espressivo o una fanfarria. ¡Te sorprenderás de cómo puede cambiar!
  • Sonido. Te puede resultar interesante también pensar en un sonido particular e intentar tocar un pasaje en ese sonido. Ese sonido puede ser más cálido, más grande, más relajado, con más vibrato… Puede ser de muchas formas, pero lo ideal es que no le des nombre: simplemente piensa en diferentes tipos de sonido e intenta tocar de esa manera ese pasaje.
  • Caracterización. Para mí, las mejores variaciones son las que imitas a alguien a quien admiras. Hablaremos sobre lo bueno y lo malo de admirar a otros músicos, pero una ventaja indiscutible de estudiar algo “como lo tocaría…” es que te obligas a prescindir de las palabras. Depende de la profundidad con la que conozcas a la persona que tratas de imitar, puede que le acabes copiando hasta los gestos sin darte cuenta.

Propone Kristian Steenstrup en su libro Blow Your Mind que, además de estudiar con variaciones simples, las puedes encadenar en grupos de 2 o más. Por ejemplo, Tocar este pasaje como Erik Terwilliger, pero en binario y pianíssimo. Desafía tu creatividad buscando las variaciones que más te gusten, ¡las posibilidades son infinitas!

Conclusión

Si quieres es que el público sienta emociones cuando va a tus conciertos, no te puedes aburrir preparándolos. Para combatir ese aburrimiento, te propongo estudiar con variaciones. Además de pasártelo mucho mejor que simplemente repitiendo, aprenderás mejor tu parte y tendrás más recursos por si sale algún imprevisto en el escenario. ¿Qué más se puede pedir?  

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